16 agosto 2010

EFE I ENE


Gracias por los 8M y 8D.


TU Y YO



FIN

19 junio 2010

Resumiéndome...


Papá y mamá gritaban, no logré escuchar exactamente qué es lo que decían. Pero (por situaciones pasadas) lo puedo imaginar.

No soy la que espero ser, ni siquiera sé qué es lo que pretendo ser.

¿Qué prefiero un monólogo a un diálogo? Pues sí.
¿Qué adoro los momentos de soledad? Pues sí.
¿Qué el chocolate me apasiona? Pues sí.
¿Qué me gusta andar descalza? Pues sí.
¿Qué me gusta caminar bajo la lluvia? Pues sí.
¿Qué me encanta el olor a tierra mojada? Pues sí.
Que por más que me encante dormir, ¿en las noches me cuesta conciliar el sueño? Pues sí.

Y ¿qué sufro de ansiedad? Pues también.

Ellos dejaron de discutir, pues ahora era el turno de reventar todo cuanto se les cruzara. Paredes manchadas, puertas rotas, de los platos y vasos sólo quedaron añicos. Llantos van y llantos vienen.

¿Quieres saber un secreto? Ésta es mi vida. Te la presento.

Confieso que cada noche le lloro a las estrellas (por más que ÉL me diga: “ya no llores”).
Confieso que miento mucho, pues la realidad es cruel.
Confieso que me aburre ser parte del rebaño.
Confieso que prefiero callar y sólo observar, pues todos escuchan lo que les conviene. 
Confieso que aún sueño con cambiar el mundo.

Y es que es cierto. Ésta es mi vida. Te la presento.




Tú, apesar de todo esto, ¿quieres ser mi amigx?

11 mayo 2010

Inesperado...



Eran aproximadamente las 2 de la madrugada cuando el crimen fue consumado.


Elisa desesperada, corría.
El sonido de sus zapatos, altos y puntiagudos, resonaban en las paredes de esa ciudad desolada; su largo vestido oscuro, bailaba al compás del viento; la débil luz citadina se reflejaba en sus lágrimas; sus pupilas, excitadas; su boca, seca; su respiración, agitada.


Ella escapaba, pero ¿de quién lo hacía?


El cuerpo yacía tendido en el frío suelo de una noche "otoñal", bordeado de sangre; puñal al lado. 


Un soliloquio se asomaba: ¿porqué lo hice?, ¿porqué?. Tal vez se lo merecía... o tal vez ¿no?. Me lastimó demasiado. Necesitaba ser vengada, pero ¿porqué?. Aún lo amo. Y lo peor es que no me siento culpable.


Ella calló de cansancio.


A la mañana, abrió los ojos y lo único que vió fue la misma luz que la contemplaba meses antes. Esa luz artificial.


La mujer se encontraba en el mismo cuarto acolchado, pulcro, blanco.


Elisa había regresado a su hogar. Estaba de vuelta en casa.

02 abril 2010

Laberintos nocturnos...


Luna llena dibujada en el negro firmamento;
Gotas de lluvia golpean fuertemente mi rostro;
Sombras de gatos veo bajo mi cuerpo ensangrentado;
Niebla que me provoca agradables escalofríos.


Corro sin saber hacia dónde;
Mis zapatos resbalan con los charcos de agua: intento fallido de caer.
Fuertes oleadas de viento me desvían: voy hacia el camino errado.


No hay destino definido... Quiero encontrarme.


con fullmon de fondo

07 marzo 2010

Descripción de la última noche que supe de ti..



Estás presente, te veo. Me acerco a ti y te siento, sí lo sé, ¡estás aquí!

Me doy vuelta, tus manos me enrollan, mis ojos cristalizados recorren lenta y sigilosamente la habitación: velas esparcidas por doquier; uno, dos, tres muebles; la luz tenue de la luna entrante por la ventana me permite ver nuestros cuerpos desnudos reflejados en aquel espejo con rosas talladas en su grueso pero elegante marco de plata.

¿Y tus manos? Se desvanecieron.

Vuelvo a girar, deseando encontrarme con esos grandes faroles que durante mucho tiempo alumbraron mi vida.

Estás presente, te veo. Te abrazo fuertemente y... y ya no te siento, sí lo sé, tú no estás aquí... ¡nunca estuviste aquí!




Entre voces, bocinas y aceras...

02 marzo 2010

Después de ti...


Y ahí estaba yo, con ése.


Me entregué a él, quise saber que se siente pertenecerle a otro hombre después de ti.
Él me besaba con locura, me tocaba con desenfreno, me penetraba grotescamente, me violentaba una y otra vez, pero yo... yo no sentía nada.


No sentía nada, eso es cierto, pero sí podía oír. ¡Maldita sea! Oía todo: sus gemidos de placer, sus gritos de dolor, sus susurros al oído, sus miles de "te quiero", "te deseo", "eres mía", pero nada, nada se comparaba con lo que tú me hacías sentir.
Ningún cosquilleo ni mucho menos un asqueroso orgasmo, ¡nada! no sentía nada.


Él me lamía como si fuera una jugosa y deliciosa presa, se excitaba cual niño desenvolviendo su juguete de navidad, se retorcía como una vil cucaracha agonizando, llegaba a la gloria y de nuevo los gemidos, gritos, susurros y yo... yo rígida cual muñeca de plástico.


Era como si estuviese presente... Oh! claro que lo estaba pero solo en cuerpo, pues mi mente y mi alma se fueron contigo, y allí permanecerán enclaustradas... tres metros bajo tierra... siempre a tu lado.