Papá y mamá gritaban, no logré escuchar exactamente qué es
lo que decían. Pero (por situaciones pasadas) lo puedo imaginar.
No soy la que espero ser, ni siquiera sé qué es lo que pretendo
ser.
¿Qué prefiero un monólogo a un diálogo? Pues sí.
¿Qué adoro los momentos de soledad? Pues sí.
¿Qué el chocolate me apasiona? Pues sí.
¿Qué me gusta andar descalza? Pues sí.
¿Qué me gusta caminar bajo la lluvia? Pues sí.
¿Qué me encanta el olor a tierra mojada? Pues sí.
Que por más que me encante dormir, ¿en las noches me cuesta conciliar el sueño? Pues sí.
Y ¿qué sufro de ansiedad? Pues también.
Ellos dejaron de discutir, pues ahora era el turno de reventar
todo cuanto se les cruzara. Paredes manchadas, puertas rotas, de los platos y
vasos sólo quedaron añicos. Llantos van y llantos vienen.
¿Quieres saber un secreto? Ésta es mi vida. Te la presento.
Confieso que cada noche le lloro a las estrellas (por más
que ÉL me diga: “ya no llores”).
Confieso que miento mucho, pues la realidad es cruel.
Confieso que me aburre ser parte del rebaño.
Confieso que prefiero callar y sólo observar, pues todos escuchan lo que les conviene.
Confieso que aún sueño con cambiar el mundo.
Y es que es cierto. Ésta es mi vida. Te la presento.
Tú, apesar de todo esto, ¿quieres ser mi amigx?