Estás presente, te veo. Me acerco a ti y te siento, sí lo sé, ¡estás aquí!
Me doy vuelta, tus manos me enrollan, mis ojos cristalizados recorren lenta y sigilosamente la habitación: velas esparcidas por doquier; uno, dos, tres muebles; la luz tenue de la luna entrante por la ventana me permite ver nuestros cuerpos desnudos reflejados en aquel espejo con rosas talladas en su grueso pero elegante marco de plata.
¿Y tus manos? Se desvanecieron.
Vuelvo a girar, deseando encontrarme con esos grandes faroles que durante mucho tiempo alumbraron mi vida.
Estás presente, te veo. Te abrazo fuertemente y... y ya no te siento, sí lo sé, tú no estás aquí... ¡nunca estuviste aquí!
Entre voces, bocinas y aceras...

2 comentarios:
mierda, siento lo mismo..
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